En los últimos días se ha discutido a profundidad el alcance de la paridad de género en la asignación de cargos jurisdiccionales del Poder Judicial de la Federación.
Como magistrado electoral, estoy convencido de que la paridad no solo es un principio constitucional: es un mandato transformador que ha venido corrigiendo desigualdades históricas. Sin embargo, también estoy convencido de que la lucha por la igualdad no podemos sostenerla en la incertidumbre jurídica.