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“Mesa Naranja para la prevención de la Violencia Política contra la mujer en razón de Género” Modelo de actuación

07/Agosto /2026 / Sala Regional Guadalajara 39/2026

Guadalajara

Introducción

La violencia política contra las mujeres en razón de género (VPMRG) es una forma de discriminación estructural que obstaculiza la participación democrática. A nivel nacional se han documentado denuncias sostenidas en años recientes y la mayor parte de los casos se presenta en el ámbito municipal, donde las instituciones y redes comunitarias configuran tanto los riesgos como las oportunidades de contención.

Atender la VPMRG desde el municipio es estratégico: facilita respuestas inmediatas, permite diseñar medidas específicas frente a contextos locales y visibiliza patrones —desde acoso digital hasta exclusión de candidaturas y agresiones físicas— que requieren intervenciones intersectoriales. Un diagnóstico útil combina datos cuantitativos sobre denuncias y sanciones con análisis cualitativo sobre prácticas partidarias, estigmas locales y rutas de revictimización; esa aproximación debe orientar la instalación de cada Mesa Naranja.

Esta Guía presenta un formato narrativo y operativo para instalar Mesas Naranja municipales destinadas a prevenir, atender y erradicar la VPMRG en municipios de Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Durango, Jalisco, Nayarit, Sinaloa y Sonora. Integra justificación, objetivos, estructura, protocolos básicos, recomendaciones de comunicación y capacitación, anexos prácticos y un checklist operativo para la instalación. El seguimiento se plantea de forma flexible para que cada municipio lo desarrolle progresivamente según su capacidad y contexto.

Principios rectores

Los principios rectores orientan la instalación y operación de las Mesas Naranja: son el marco ético y técnico que garantiza que todas las acciones protejan dignidad y los derechos políticos de las mujeres, atiendan las desigualdades estructurales y respondan a la diversidad de contextos municipales. Estos principios —enfoque de derechos humanos, perspectiva de género e interseccionalidad, participación vinculante de mujeres electas, coordinación interinstitucional real, confidencialidad y no revictimización, transparencia con medidas de protección, adaptabilidad contextual y sostenibilidad institucional— no son meros postulados formales sino criterios prácticos para decidir prioridades, diseñar protocolos, distribuir responsabilidades y evaluar resultados. Aplicados con rigor, permiten que la Mesa Naranja funcione como un espacio legítimo, operativo y sensible a las realidades locales, donde las medidas de protección y las rutas de justicia se articulan eficazmente entre instituciones y con la sociedad civil.

Estructura organizativa y funciones de la Mesa Naranja

Las Mesas Naranja son instancias de coordinación interinstitucional cuya razón de ser es articular respuestas integradas frente a la VPMRG, respetando los principios rectores y adaptándose a las particularidades de cada municipio. No se propone una estructura rígida: la guía ofrece un marco mínimo que en cada municipio se debe de ajustar en composición, perfiles y tiempos de reunión según su tamaño, capacidades institucionales, presencia de comunidades, nivel de conectividad y escenarios de riesgo.

Se recomienda celebrar, además del acto de instalación, reuniones clave con carácter preventivo y operativo: una sesión previa al inicio del proceso electoral para actualizar riesgos y recursos; dos sesiones durante el proceso electoral —una antes de la jornada electoral y otra inmediatamente previa a ésta— para coordinar medidas de protección y comunicación; y una sesión posterior a la jornada electoral, una vez resueltos los medios de impugnación relevantes, para sistematizar lecciones, revisar casos y ajustar protocolos. Estas reuniones sincronizan la prevención con los hitos electorales y aseguran continuidad en la protección.

Operativamente, una Secretaría Técnica idealmente debe de asumir la coordinación administrativa de las reuniones, la preparación de agendas y la consolidación de acuerdos y relatorías. La Secretaría Técnica facilita continuidad operativa, garantiza acceso a la información relevante y coordina la implementación de acuerdos. Para preservar legitimidad y evitar centralización de poder, la Secretaría Técnica puede ser rotativa entre instituciones participantes (por ejemplo, Fiscalía especializada, Comisión Estatal de Derechos Humanos, Red de Mujeres Electas u ONG acreditada) con periodos publicados de responsabilidad (ej. 3–6 meses).

No existe una estructura rígida: las variaciones en composición, frecuencia y recursos son aceptables siempre que la Mesa mantenga los principios rectores y mecanismos mínimos de coordinación, comunicación segura y protección a las víctimas.

Función de la Mesa como espacio de armonización protocolaria y divulgación.

La Mesa Naranja funciona como un espacio técnico y público para la divulgación de acciones preventivas, comparación de experiencias exitosas y armonización de los protocolos institucionales existentes y para el intercambio de conocimientos e información diagnóstica. Cada institución —Fiscalía, Instituto Electoral, Policía, Centros de Justicia, transportistas, partidos, OSCs— debe presentar sus protocolos de atención, investigación y protección; el objetivo es que esos protocolos dialoguen, identifiquen solapamientos y vacíos, y se adapten para ofrecer una atención integral y coherente a las personas violentadas.

En la práctica, la Mesa organiza sesiones técnicas para analizar rutas de caso hipotéticas (mapas de flujo), identificar puntos críticos de coordinación (quién activa medidas de protección, cómo se preserva la evidencia digital, qué oficina comunica a prensa evitando revictimización) y elaborar acuerdos operativos con plazos de respuesta y responsables claros. Asimismo, la Mesa actúa como canal de divulgación público: pone a

disposición de la ciudadanía rutas de atención y compromisos institucionales en formatos accesibles y con protección de datos, de modo que víctimas y redes conozcan a quién dirigirse y qué esperar.

Este proceso de armonización es esencial para que los protocolos institucionales no operen en silos y para garantizar que la atención que reciba una persona violentada sea continua, coherente y eficaz.

Capacitación con énfasis en protocolos y casos paradigmáticos

La capacitación en la Mesa Naranja debe priorizar el dominio práctico de los protocolos y el análisis de casos paradigmáticos que permitan convertir normas en acciones concretas. Se recomienda un programa intensivo con énfasis en:

La meta es que la capacitación transforme procedimientos escritos en capacidad operativa conjunta y rápida.

Preparación e instalación de la Mesa Naranja:

A continuación, se presenta un checklist detallado y operativo, organizado por etapas, con responsables y acciones claras para la preparación e instalación de la Mesa Naranja municipal.

1. Convocatoria y adhesiones (Responsable sugerido: Sala Regional/ Coordinación municipal) 

2. Diagnóstico rápido municipal (Responsable sugerido: Secretaría Técnica provisional / academia) 

3. Paquete técnico pre-evento (Responsable sugerido: Secretaría Técnica provisional) 

4. Logística del acto de instalación (Responsable sugerido: Secretaría Técnica / Municipio)

5. Firma de la Carta de Compromisos y formalización (Responsable: Todos los firmantes) 

6. Activación de canales de recepción y atención inicial (Responsable: Secretaría Técnica / Municipio) 

7. Plataforma y ficha de registro básica (Responsable: Secretaría Técnica técnica / área TI)

8. Capacitación inicial y sensibilización inmediata (Responsable: Secretaría Técnica / socios técnicos) 

9. Plan de comunicación post-instalación (Responsable: Comisión Comunicación y Difusión) 

10. Formalización de convenios operativos (primeros 30–60 días; Responsable: Secretaría Técnica con Fiscalía y OSCs) 

11. Activación del seguimiento inicial y revisión a 30 días (Responsable: Mesa / Secretaría Técnica) 

12. Registro de compromisos presupuestarios (Responsable: Municipio / Tesorería) 

13. Verificación final antes del cierre del acto de instalación (Responsable: Secretaría Técnica / Coordinación regional) Confirmar convocatoria y firmas.

Protocolos operativos y rutas de atención (ideas generales y adaptables)

Los protocolos presentados aquí son ideas generales pensadas para ser adaptadas a condiciones locales. Están diseñados para ser prácticos, breves y activables. Cada municipio los debe revisar y ajustar en función de su contexto institucional, cultural y logístico.

En términos generales, los protocolos incluyen: canales de recepción múltiples (línea telefónica, formulario web, correo seguro, atención presencial); una ficha mínima para clasificar riesgo y activar medidas en 24–72 horas; una herramienta de evaluación rápida que valore riesgo físico, amenazas, exposición pública y factores de vulnerabilidad; medidas inmediatas (patrullas violeta, botones de pánico, escolta, derivación a salud

o refugio); acompañamiento integral (asesoría jurídica, atención psicológica, apoyo social); y protocolos digitales para preservación de evidencias (capturas con metadatos, custodia segura) y contacto con plataformas para remoción de contenido cuando proceda.

Plataforma de registro, indicadores y reportes

Se propone una plataforma de registro básica y segura para rastrear casos y medidas activadas, con un tablero mínimo de indicadores que pueda ampliarse progresivamente. El objetivo inicial es contar con información suficiente para dar respuesta inmediata y documentar patrones sin comprometer la seguridad de las víctimas.

Implementación por fases y plan inicial de despliegue

El despliegue comienza con el contacto de la Sala Regional Guadalajara para realizar un diagnóstico de instituciones, organizaciones y personas a invitar. La Sala Regional coordina la identificación de actores clave y valida un mapeo preliminar por estado. Simultáneamente se lanza una invitación abierta mediante una campaña de difusión que combine comunicación dirigida a instituciones y una difusión pública en formatos accesibles para convocar sociedad civil y medios locales.

La propuesta de calendario inicial recomienda iniciar con una fecha de instalación por estado (una ciudad cabecera por estado) que funcione como instalación piloto y punto de difusión regional; a partir de esa experiencia, la Mesa estatal/regional apoya la expansión gradual a municipios secundarios dentro de cada estado. Esta estrategia escalonada permite ajustar logística, materiales y protocolos antes de escalar y favorece la creación de capacidades locales replicables. La propuesta operativa contempla:

Relatoría de sesiones (formato sencillo y operativo)

En lugar de un informe formal se implementa una relatoría simple y operativa por cada sesión de la Mesa (instalación y las reuniones clave pre/durante/post electoral). La relatoría deja constancia de acuerdos, responsables y plazos sin exponer datos sensibles.

Estructura mínima de la relatoría (una página preferible):

La relatoría se archiva en versión técnica confidencial para coordinación y ajuste. Se publica una versión agregada pública que incluya únicamente el Resumen ejecutivo y los acuerdos institucionales generales, preservando la privacidad y seguridad de las víctimas.

Entregables, anexos operativos y recomendaciones finales

Una Guía de instalación de las Mesas Naranja que provee e incluye plantillas y documentos listos para adaptar localmente: Carta de Compromisos; Acta de Instalación; ficha mínima de recepción; guion del acto de instalación con protocolo para testimonios; módulos de capacitación resumidos; formato de relatoría de sesiones; y checklist para auditoría ciudadana. Estos materiales deben personalizarse con logos, contactos y referencias normativas municipales.

Recomendaciones finales: priorizar desde el inicio la protección y confidencialidad de las personas afectadas; colocar a las mujeres electas en un rol central de legitimidad política; asegurar compromisos presupuestarios mínimos para evitar volatilidad por cambios de administración; y adoptar una lógica faseada para aprendizaje y réplica. Como próximos pasos operativos sugeridos:

1) la Sala Regional inicia el contacto para diagnóstico y lista de invitación;

2) lanzar la campaña de difusión e identificar fecha de instalación por estado;

3) preparar la Carta de Compromisos y la relatoría tipo para las sesiones clave

Carta de Compromisos para la Prevención de la Violencia Política contra las Mujeres en Razón de Género (versión base para adaptación)

Título: Carta de Compromisos para la Prevención de la Violencia Política contra las Mujeres en Razón de Género.

Preámbulo Reconociendo que la violencia política contra las mujeres en razón de género (VPMRG) constituye una violación de los derechos humanos y un obstáculo para la plena participación democrática, las instituciones, organizaciones y personas firmantes acuerdan establecer mecanismos de coordinación y colaboración a través de la Mesa Naranja municipal con el objetivo de prevenir, atender, sancionar y erradicar la VPMRG en el territorio correspondiente.

Cláusulas

1. Reconocimiento y alcance 

2. Compromisos generales de coordinación 

3. Protección y atención integral Garantizar la priorización de medidas de protección inmediatas cuando exista riesgo para la integridad de las personas afectadas.

4. Protocolos y armonización Presentar y someter a revisión los protocolos institucionales de atención, investigación y protección con el objetivo de armonizarlos y asegurar su interacción operativa.

5. No revictimización y confidencialidad 

6. Transparencia, rendición de cuentas y relatoría

7. Recursos y sostenibilidad 

8. Participación vinculante de mujeres electas y sociedad civil 

9. Vigencia y revisión